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Glorietas imposibles: las rotondas que parecen sacadas de un cuadro de Dalí

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Glorietas imposibles: las rotondas que parecen sacadas de un cuadro de Dalí

Photo: Igor123121, CC BY 4.0, via Wikimedia Commons

Hay quien dice que en España hay más rotondas que bares. Exageración, sí, pero se entiende: superamos las 60.000 glorietas repartidas por el territorio, y algunas de ellas no se sabe muy bien si son una infraestructura viaria o una prueba de ingenio. Si te toca una de las que vienen a continuación, respira hondo y no levantes el pie del freno: aquí va la guía de supervivencia.

La de doble anillo: la reina del desconcierto

Hablamos, cómo no, de la famosa rotonda de doble carril concéntrico que tanto mareó a los conductores de Alcalá de Henares y que tiene réplicas en varias capitales. El anillo interior es para continuar de largo; el exterior, para girar. Suena sencillo, pero cuando llegas a 80 por hora con un camión pegado por el espejo, la teoría se diluye.

Truco de MapasNet: si dudas, quédate siempre en el anillo exterior. Da igual que des dos vueltas completas: es más rápido que cruzar tres carriles con los intermitentes echando humo.

Semáforos dentro de la glorieta: el ovni de Zaragoza

Sí, existen rotondas con semáforos en pleno círculo. Las hay en Zaragoza, en Murcia y en algún punto más del mapa que preferimos no recordar. Nacieron para resolver cruces con mucho tráfico peatonal, pero el resultado es una coreografía extraña: frenas dentro del anillo, arrancas, vuelves a frenar.

El consejo aquí es de pura psicología: trata la glorieta como una calle más, no como un círculo. Respeta el semáforo del anillo como si fuera un paso de cebra con luces y no intentes 'llegar' antes de que ponga ámbar, porque el que entra desde tu derecha tampoco piensa frenar.

La del reloj de arena: cuando dos glorietas se aman

En algunas autopistas de peaje del levante y en accesos a polígonos industriales de Castilla y León existen las glorietas gemelas unidas por un tramo corto, formando un ocho. El GPS te dice 'toma la tercera salida' y tú solo ves cinco. ¿Cuenta la salida del primer círculo o solo las del segundo?

Regla de oro: las salidas se cuentan solo en la glorieta donde vas a salir. El tramo entre las dos no puntúa. Si te equivocas, no pasa nada: el ocho te devuelve al punto de partida en veinte segundos, que es precisamente su ventaja oculta.

La de salidas alineadas: cinco bocacalle, un solo ángulo

Hay glorietas donde todas las salidas parecen estar en el mismo punto del horizonte. Te acercas, miras a la derecha y ves tres carreteras casi paralelas sin señalización clara de cuál es cuál. Son habituales en rondas de circunvalación de ciudades medianas, donde la glorieta heredó el trazado de un cruce antiguo.

Antes de entrar, baja la mirada al asfalto: las marcas viales y las flechas pintadas suelen aclarar mucho mejor que los carteles qué carril lleva a cada destino. Y si el navegador insiste en 'mantente a la izquierda', hazle caso aunque parezca contraintuitivo.

¿Por qué construimos tanto círculo?

Más allá del humor, las glorietas tienen una justificación técnica sólida: eliminan los cruces a distinto nivel, reducen los accidentes frontales y permiten regular el tráfico con un coste mucho menor que un semáforo en cada esquina. El problema llega cuando se usan como parche para cualquier nudo viario, por complejo que sea. Ahí es cuando nacen los monstruos de doble anillo y semáforo interior.

Protocolo de emergencia: te has perdido dentro del círculo

Nos ha pasado a todos. Si llevas tres vueltas y ya reconoces al conductor del Seat al lado:

  1. No pares en el anillo. Completa la vuelta y sal por donde puedas, aunque no sea tu destino.
  2. Busca una parada segura después de la glorieta: gasolinera, arcén amplio, área de servicio.
  3. Recalcula con calma y vuelve. La glorieta seguirá ahí; tu tranquilidad es lo primero.

Las rotondas absurdas son parte del paisaje de nuestras carreteras, como los cipreses o los carteles de cochinillo a 3 kilómetros. La próxima vez que el navegador te diga 'en la glorieta, toma la cuarta salida', ya sabes: exterior, intermitente y a jugar.

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