De Isabel II a Carlos III: las carreteras españolas que se llaman como un rey
Photo: Unknown, CC BY 2.5, via Wikimedia Commons
Cada día miles de conductores se cuelan en la autovía sin reparar en el cartel verde de la entrada. Y es una lástima, porque algunos de esos rótulos esconden siglos de historia: nombres de reyes, reinas y personajes que cambiaron el país mucho antes de que existiera el asfalto. En MapasNet hemos querido mirar el mapa con otros ojos y preguntarnos de dónde salen esos nombres.
Quién pone nombre a las carreteras
La respuesta corta: el Estado, a través del Ministerio de Transportes, y las comunidades autónomas en el caso de las redes autonómicas. La respuesta larga es más interesante. Las carreteras tienen dos identidades: un código técnico (N-IV, A-62, AP-9) que obedece a una lógica de clasificación y un nombre propio, muchas veces oficializado por decreto, que busca honrar a una figura histórica o a una región.
El código lo decide la ingeniería; el nombre, la política y la memoria. Y ahí es donde aparecen los Borbones, los Austrias y alguna sorpresa inesperada.
Las Isabelas, Alfonsos y Carlos del asfalto
Vamos con el repaso. Estas son algunas de las vías que llevan nombre real y que conviene conocer:
- Autovía de Castilla (A-62): une Burgos y Valladolid, corazón de la meseta, y su denominación evoca el antiguo reino castellano más que a un monarca concreto, aunque la vía es de las más 'regias' del país.
- Autovía del Norte (A-1): de Madrid a Irún. Su nombre es institucional, pero su trazado sigue el histórico camino que recorrían los reyes hacia Francia.
- N-IV, la carretera de Andalucía: durante décadas fue la gran vía de Madrid a Cádiz. Su sucesora, la A-4, heredó el sobrenombre, y su historia está ligada al puerto gaditano por donde entraba el comercio de ultramar.
- Autovía de los Viñedos (CM-42): en Castilla-La Mancha, territorio que Carlos III impulsó con sus reformas agrarias y colonizaciones.
- Carretera de las Colonias: las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena, fundadas por Carlos III con Pablo de Olavide, se recorren hoy por vías que aún respiran aquella Ilustración.
Carlos III merece capítulo aparte. El 'rey alcalde' construyó caminos reales, iluminó ciudades y mandó plantar árboles en las calles. Conducir por las vías que atraviesan su legado —de Madrid a Aranjuez, por ejemplo, siguiendo la N-401 y sus variantes— es hacer turismo histórico sin salir del coche.
La ruta real: un homenaje sobre cuatro ruedas
Si quieres hacer tu particular ruta monárquica, proponemos un itinerario de dos etapas:
Etapa 1: Madrid – Aranjuez – Toledo (unos 160 km). Sal de Madrid por la autovía de Andalucía, desvíate hacia Aranjuez y su palacio borbónico, y termina en Toledo, donde la N-402 y las carreteras comarcales recuerdan el viaje que hacían los reyes entre sus cortes. Ideal para un fin de semana con parada obligatoria en los jardines del Príncipe.
Etapa 2: Burgos – Valladolid – Simancas (unos 130 km). Toma la A-62, la autovía de Castilla, y recorre el eje que unió dos capitales de reino. En Simancas, el archivo general guarda siglos de documentos reales: la parada perfecta para quien quiera rematar la ruta con historia en estado puro.
Consejos para la ruta
- Consulta el estado de las carreteras antes de salir: las comarcales de Castilla pueden tener niebla intensa en invierno.
- Llena el depósito antes de cruzar tramos de la meseta con pocos servicios; ya sabes que en MapasNet somos fans de la regla del medio tanque.
- Reserva media hora para aparcar y caminar: los cascos históricos de Aranjuez y Simancas se disfrutan mejor a pie.
Un mapa con memoria
Los nombres de las carreteras son la memoria más visible y menos leída del país. La próxima vez que te incorpores a una autovía con nombre propio, echa un segundo al cartel: probablemente alguien muy poderoso decidió hace siglos que ese camino merecía existir. Tú solo tienes que girar la llave.