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Ya se conocen las especificaciones y el presupuesto del concurso que regirá la fabricación del primer satélite español de Observación de la Tierra. La inversión prevista son 116 millones de €, que gestionará técnicamente la Agencia Europea
del Espacio, a falta de una entidad española capaz. El retorno para
España, sólo será el 50% porque son muchas las carencias tecnológicas o
las pleitesías industriales, después de tantos años de abandono de este
sector estratégico. Pero no se preocupen, porque el consorcio que lo
construya deberá estar liderado por una compañía española que escribirá
todos los documentos del Proyecto en inglés y, si todo va bien, en
octubre del 2012, podremos tener las primeras imágenes a nuestra
disposición. En otras palabras, el gobierno de la próxima legislatura
no se hará la foto de la inauguración. Pero la verdad es que para entonces las imágenes de SEOSAT/INGENIO de 2.5 m de resolución, semejantes a las que SPOT-5
ya obtiene desde el año 2003, no serán precisamente un adelanto
tecnológico, sino una nueva manifestación del retraso con que
emprendimos la senda espacial. Además de países europeos como Francia (2003), Italia (2007) o Alemania (2007) y de los tradicionales Rusia, USA, Japón e India, en el 2012 ya tendrán satélites civiles con esa resolución o mejor países tales como Israel (2002), Taiwan (2005), Corea del Sur (2006), Malasia (2007), Tailandia (2008) o Argelia (2008).
Pero
tememos que la política industrial espacial española, más anticuada que
las pesetas, termine estrellándose con el diseño del Segmento de Tierra
que vemos en otro concurso complementario
sobre la base de recibir y procesar los datos de SEOSAT/INGENIO en un
centro principal en Madrid y otro de respaldo en Maspalomas. Nada se
habla en él de una distribución comercial de las imágenes, quizá porque
los estudios preliminares de los consultores científicos determinaron
que las imágenes abastecerían el autoconsumo institucional y
gubernamental, con aplicaciones de cartografía, uso del suelo, gestión
urbanística, cartografía agrícola y forestal, gestión del agua,
seguimiento medioambiental y gestión de seguridad y riesgos.
 Sin
embargo nos parece que siguiendo las cadenas francesas del diseño
industrial, los gestores del programa SEOSAT/INGENIO tienen preparado
para los usuarios españoles un sistema tipo Spotimage, con el
que pretenderán recuperar a través de la venta de imágenes el 50% de la
inversión que no pudo retornar a la hora de fabricar el satélite. La
realidad de la evolución del mercado dice que para entonces ya nadie
estará dispuesto a pagar por imágenes de 2.5 m.
En estas circunstancias, nuestra propuesta es seguir el modelo de
explotación de los satélites brasileños CBERS, con la misma resolución
de 2.5 m en el 2008, que consiste en poner gratuitamente en Internet
las imágenes de sus dos satélites a los 15 minutos de haber sido
adquiridas por el satélite. El sistema es un éxito de utilización y de
desarrollo de aplicaciones en toda América Central y del Sur.
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