 Los aparatos GPS han alcanzado una
difusión propia de muchos dispositivos electrónicos personales. El
alimento que necesitan no son canciones o videos sino mapas digitales
en los que indicar la posición que obtienen con ayuda de la señal que
emiten una constelación de satélites. Sin embargo, el negocio principal
de los fabricantes de GPS, como en la telefonía móvil, no es la venta
de los aparatos electrónicos sino el servicio asociado sobre los mapas
necesarios para mostrar la situación geográfica en que se encuentra el
dispositivo.
Cuanto más detallada
es la información que contiene un GPS sobre lo que le rodea, el dueño
podrá utilizar mejor su dato de posición. De este modo, el GPS además
de indicar el lugar en que se encuentra ayuda a saber hacia donde
moverse y cómo hacerlo. Para esta función de planificador de ruta,
necesita almacenar previamente datos sobre el territorio en que se
mueve: nombres toponímicos y de calles, direcciones permitidas,
radares, restaurantes, gasolineras,…
La
funcionalidad de planificar un camino es inherente a cualquier mapa.
Escogemos los mapas de acuerdo con el tamaño de nuestro desplazamiento,
el motivo por el que nos movemos o el tipo de entorno al que nos
dirigimos. A pesar de todo sabemos que no existe el mapa perfecto que
tenga todo el detalle y la actualización que nos gustaría. Ni tampoco
cualquier mapa sirve para encontrar una dirección postal o el camino
más corto entre dos museos. En cartografía se cumple aquel viejo
aforismo: “detalle infinito, coste infinito”.
El
planificador de ruta en los mapas de papel es el propio cerebro humano.
Para complementar su falta de detalle usamos fotos aéreas o de satélite
que contienen una representación continua del terreno. Ambos tipos de
documento los interpretan bien nuestros ojos, para movernos en el
terreno. Sin embargo, los ordenadores y, por extensión, los GPS son
ciegos para entender mapas de papel o fotos. En consecuencia, la
información de los GPS cuando salimos de las ciudades o carreteras
principales con frecuencia resulta pobre para lo que esperamos de un
sistema tan moderno.
¿Cómo
conciliar las ventajas de los mapas papel y fotografías aéreas con los
GPS? La cuestión no es fácil, en parte debido al elevado almacenamiento
necesario para imágenes pero sobre todo porque habilitar esta opción
supondría una importante disminución del negocio de la venta de datos
para los fabricantes de GPS. Los aparatos más comunes integran su
propia cartografía o la de terceros con la electrónica y no permiten
intercambiar mapas entre distintas marcas. También impiden introducir
imágenes de fondo que facilitarían poner en marcha la capacidad humana
de planificar la ruta. En este grupo se encuentran marcas tan
difundidas como Garmin, Navtech, Tomton, Michelin, etc. A pesar de
todo, algunos han conseguido vías tortuosas para traspasar cierta
información de los mapas papel a alguno de estos dispositivos o
programas, como puedes ver en los siguientes enlaces: http://www.arrakis.es/~fdiaztrias/ y también en http://www.el4x4.com/spa/item/ART01075.html
La
solución para utilizar archivos digitales de mapas papel o fotos aéreas
unidas a la señal de posición que los GPS ofrecen en tiempo real pasa
por añadir algún software abierto a la cartografía GPS con imágenes.
Esto resulta fácil de conseguir en un ordenador portátil, menos
sencillo en una agenda electrónica o PDA e imposible en una unidad GPS
integrada, como las que se anuncian profusamente para guiarnos en las
ciudades o evitar las multas de los radares controladores de velocidad.
Algunos ejemplos de estos programas son Oziexplorer, CompeGPS, GlobalMapper, Memory Map, GPS TrackMaker,
etc. Todos tienen versiones de prueba para ordenador y/o agenda
electrónica que se pueden descargar en sus propios web. En otras
páginas incluimos ejemplos de utilización de nuestros productos con dichos programas.
En la sección de descargas gratuitas también están disponibles para
usuarios registrados dos versiones a diferente escala de un intuitivo mapa de carreteras de toda la Península Ibérica, ya preparados con coordenadas para utilizarse libre y directamente dentro de estos programas.
Si
se desea combinar la capacidad de ayuda en ruta de programas como Via
Michelin (Mapsonic), Tomtom Navigator, etc., ambos deben estar
funcionando a la vez dentro del ordenador o agenda electrónica e
intercambiarlos entre si para poner al frente el que en cada momento se
necesite. Esto exige un nivel mínimo de procesamiento en la unidad y
ciertos ajustes que dependen del dispositivo utilizado. En resumen, la
solución más razonable en el estado actual de desarrollo comercial de
la tecnología GPS, será utilizar según donde estemos un tipo u otro de
mapa y software en nuestro sistema, siempre que este funcione en una
agenda electrónica u ordenador compatible.
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